miércoles, 26 de mayo de 2010

Nueve ideas del Inventor de la Policía para que ésta funcione









LOS NUEVE PRINCIPIOS BÁSICOS DE
SIR ROBERT PEEL (fundador de Scotland Yard)
SOBRE LA POLICIA.

1. La misión básica para la cual existe la policía es prevenir el delito y el desorden.
2. La capacidad de la policía para realizar sus funciones depende de la pública aprobación de sus acciones.
3. La policía debe conseguir que el público coopere espontáneamente en el voluntario cumplimiento de la ley para ser capaz de alcanzar y mantener su respeto.
4. El grado de cooperación del público que puede llegar a alcanzarse disminuye en proporción a la necesidad del empleo de la fuerza física.
5. La policía no alcanza y conserva el favor del público satisfaciendo a la opinión pública sino demostrando constantemente su absoluta imparcialidad al servicio de la ley.
6. La policía emplea la fuerza física en el grado necesario para conseguir la observancia de la ley o para restaurar el orden solamente cuando el ejercicio de la persuasión, el consejo y la advertencia se han mostrado insuficientes.
7. La policía, en cualquier tiempo, debe mantener una relación con el público que haga realidad la tradición histórica de que la policía es el público y el público es la policía; solamente llega a ser miembro del público la policía a la que se le paga para prestar una atención completa a los deberes que incumben a cada ciudadano en interés del bienestar y la existencia de la comunidad.
8. La policía debe siempre dirigir sus acciones estrictamente hacia sus funciones y nunca pretender usurpar el poder judicial.
9. La prueba de la eficiencia policial es la ausencia de delito y desorden, no la evidencia visible de las acciones policiales al actuar contra estos.



martes, 18 de mayo de 2010

El PAN Suyo

No hay nada más reaccionario que la razón, lo que mueve a los pueblos es la ilusión.
Miguel de Unamuno (filósofo Conservador)

Ingresé al PAN en 1985, no había ni un peso en el comité del distrito XXXVIII de Álvaro Obregón y Magdalena Contreras en el DF donde me afilié, apenas unas 10 o 15 personas nos reuníamos los miércoles en un local extremadamente sencillo para hacer nuestras juntas. Los sábados, pintábamos, sin mucha precisión, bardas y postes de luz con la leyenda de "PAN" o "Vota PAN" en el mejor de los casos, por supuesto, que nadie cobraba un centavo por hacer eso, era completamente voluntario.

A pesar de la precariedad (el PRI era omnipotente en esos días) mucha gente se unía y votaba por nosotros, los motivos eran espirituales (en el sentido más laico del término) y en el fondo lo que nos unía era la convicción de que México necesitaba sacudirse al PRI y que hubiera una democracia donde los partidos se alternaran el poder por decisión del voto ciudadano.

En esa época era mucho más fácil ser militante que ahora, tampoco había tanta demanda... cierto; pero en más de un sentido, la precariedad del partido, aseguraba, de alguna manera, la sinceridad de quien quería militar, desde la marginalidad en que el PRI y su sistema tenían al PAN de entonces y participar en política.

El PAN ganó en 2000, sobre la imprecisa ilusión del pueblo mexicano, en un cambio democrático, sin embargo, el ejercicio del poder en los últimos 10 años ha desgastado al PAN y han cambiado los motivos de muchos militantes panístas para participar en política.

La repartición del poder ha cerrado al partido a la sociedad y ha centralizado muchas decisiones, por lo que la democracia interna ha sufrido y el reclutamiento de liderazgos sociales ha decaído y por ello el PAN ha perdido muchas elecciones.

Parafraseando a Carlos Castillo Peraza podríamos concluir que; "El PAN Nuestro" tiene que transformarse en el "PAN Suyo"(del pueblo se entiende) para volver a ganar elecciones y recuperar el sentido de misión y del ilusión que nutrió a esa militancia idealista que quería y quiere con más fuerza cambiar a México y que al mismo tiempo motivó a los mexicanos a votar por un partido, entonces pequeño y marginal, que sentían parte del patrimonio colectivo.

jueves, 6 de mayo de 2010

No olvidar

"Hay determinados momentos en que el político puede obtener un éxito real sólo con olvidar toda la red entrelazada de aspectos, análisis y cálculos políticos relativizados, actuando simplemente como un hombre honrado."

Václav Havel

Carta a Alexandr Dubcek
9 de agosto de 1969

viernes, 4 de diciembre de 2009

Juanito y Elíseo Martínez; Dos caras del mismo problema

Por Bernardo María León


En el trienio 1992-1994, la Ciudad de León, tuvo un excelente Presidente Municipal; Elíseo Martínez Pérez, transformó León de una Ciudad caótica, con problemas graves de desarrollo urbano, contaminación del agua, seguridad pública, etc. En una ciudad bien planeada, con obras importantes de infraestructura pensadas a largo plazo, con parques públicos para los leoneses y con un nuevo impulso económico que promovió la industria del calzado, pero que la trascendió para que León entrara al siglo XXI como una ciudad comercial, turística y de servicios, con el fin de diversificar su estructura económica. El éxito económico de León es impresionante.


No obstante sus logros, el futuro político de Elíseo al final de su periodo era incierto, evidentemente no podía buscar la reelección como alcalde, porque el artículo 115 constitucional (en su versión priísta) se lo prohibía. En esa época se habló de que sería el candidato a gobernador o a diputado, senador, etc. Sin embargo, es muy posible, que si no hubiera una prohibición constitucional para buscar la reelección inmediata, Elíseo Martínez hubiera buscado quedarse como Alcalde de León y (aunque el hubiera es un verbo que en política no existe) es muy posible que los leoneses lo hubieran reelecto para otros tres años por su magnifico desempeño.


Al terminar su periodo, Elíseo regresó a su empresa de calzado (por lo que se, con bastante éxito) y cuando terminó el periodo de gobierno de Vicente Fox en la gubernatura, fue precandiato del PAN, pero perdió en una elección interna muy discutida contra Juan Carlos Romero Hicks, que había sido rector de la Universidad de Guanajuato. Elíseo Martínez, acabó peleado con el PAN y salió de ese partido. Después, como resultado de esas pugnas, buscó otros cargos de elección, por otros partidos, pero en la memoria de muchos leoneses sus logros desaparecieron frente a los conflictos y rencores políticos que provocó al buscar apoyo en otras fuerzas políticas. Se perdió un gran Alcalde y se ganó un mal político, todo porque Elíseo no se pudo reelegir. ¿Qué hubiera pasado con Elíseo si no se prohibiera la reelección inmediata de alcaldes? quizás hubiera durado seis o nueve años en el cargo, con grandes éxitos y experiencia y quizás después se hubiera retirado a la vida privada con un gran prestigio y cariño popular. Y quizás, nunca hubiera aspirado a ser gobernador, porque, la posibilidad de la reelección hubiera impedido que la alcaldía fuera un trampolín para nuevos cargos, sino una aspiración por sí misma, quizás, como dijo alguna vez Lawrence J. Peter, Elíseo habría llegado a su nivel de incompetencia. Buenos alcaldes no hacen necesariamente buenos gobernadores, pero alcaldes que no se pueden reelegir, buscan otros espacios políticos, donde posiblemente no tienen la competencia para desempeñarlos adecuadamente.


Por otro lado, la Delegación de Iztapalapa, ha sido desde hace algunos trienios, un bastión de la izquierda, de donde obtiene una buena tajada de los votos que acumula a nivel nacional. Sin embargo, cada tres años debe presentar a un nuevo candidato para conservar el gobierno delegacional, por las mismas razones que Elíseo no puedo mantenerse como Alcalde de León; no se permite la reelección inmediata de los delegados.


En este contexto, el pleito interno del PRD, impidió un candidato unificado de todas sus corrientes internas y esto dejó fuera a Clara Brugada, cuya candidatura por el PRD fue invalidada. En este contexto, la historia es conocida, AMLO apoyó al candidato del PT "Juanito" bajo la premisa de que renunciaría una vez en el poder en favor de Clara Brugada, para que esta dirigiera la Delegación los próximos tres años.


Nadie respeto los acuerdos y hoy Iztapalapa, tiene enfrente la perspectiva del desorden político y el enfrentamiento. TODO POR LA AUSENCIA DE LA REELECCIÓN.


El anterior Delegado de Iztapalapa, o el anterior, o el anterior, pudieron haber hecho un buen trabajo, es difícil decirlo, pero si hubieran tenido el incentivo de poderse reelegir, habrían buscado hacer un buen trabajo, se profesionalizarían y se olvidarían de usar el puesto de Delegado como un trampolín para otro puesto, y otro puesto, y otro puesto. Ser Delegado o Alcalde, podría ser una carrera política por si misma y serenaría los ímpetus de quienes sólo están pensando "hacer cola" para ver cuando les toca.


El drama de Elíseo o el de Juanito, no pasaría de ser anecdótico, sino fuera porque el desorden urbano de las ciudades en México, la ausencia de parques y proyectos de desarrollo económico y convivencia social, la debilidad fiscal de los municipios y la corrupción que impera en muchos de ellos, están muy relacionados con la falta de profesionalismo y de continuidad de los gobierno municipales, con la estúpida idea de que "hay que reciclar a las elites" y debido a ello mantener permanentemente a los gobiernos más cercanos a la gente en el "amateurismo" y el desorden.


¿Cuánto le cuesta a México que no haya reelección de Alcaldes?


La típica ciudad mexicana, está conformada por zonas de clase alta y media alta, bien urbanizadas y con servicios, la gente de este nivel social va a escuelas privadas (porque las públicas no les convencen) y a clínicas y hospitales privados (por la misma razón) y tienen en sus colonias policías privados que los cuidan. Estas colonias conviven, en todo el país, con barrios de clase baja, sin orden urbano, ni servicios, con escuelas públicas donde los niños van apenas cuatro horas a la escuela, con servicios de salud cuya calidad podría mejorarse mucho y con graves problemas de inseguridad, que van desde el narcomenudeo hasta la violencia sexual. Dos naciones conviviendo en el mismo territorio.


¿A poco creen, amables lectores, que cualquier alcalde, puede resolver estos problemas en tres años?


La democracia y el bienestar se construyen desde los niveles más básicos de gobierno, sin reelección, la sociedad pierde a sus mejores líderes (Elíseo) a un costo social muy alto y permite que "haciendo cola" lleguen alcaldes mediocres (Juanito) y corruptos a dirigir los destinos de millones de gentes esperanzadas en un buen gobierno.


¡Que débil es un alcalde cuyo proyecto de gobierno tiene un horizonte de sólo tres años!


México necesita alcaldes con poder y horizonte para empezar a  resolver los problemas desde los niveles más básicos de gobierno.

martes, 24 de noviembre de 2009

2010; Fundar la Libertad

Por Bernardo María León

En su ensayo “Sobre la Revolución” Hannah Arendt, (filósofa judía alemana que dejó su país a la llegada de Hitler al poder) observa que “las revoluciones”, más allá de todas sus justificaciones ideológicas, “nunca han abandonado la causa más antigua de todas, aquella que desde el principio de nuestra historia ha determinado la existencia de la política, es decir, la causa de la libertad frente a la tiranía.” En otras palabras, el objeto de toda revolución, no es solamente cambiar o destruir el estado de cosas en que vive una sociedad, sino fundar la libertad.

México ha sido un país que a lo largo de su historia como país independiente (como nación en 2021, cumpliremos 500 años de La Conquista concluida el 13 de agosto de 1521) ha vivido muchas guerras con objetivos revolucionarios, sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la fundación de la libertad ha quedado pendiente. En 1821 una vez concluida la Revolución de Independencia, los intentos absolutistas de Iturbide anularon la posibilidad de una monarquía constitucional, posteriormente, las luchas entre centralistas y federalistas, conservadores y liberales, monárquicos y republicanos impidieron la paz y el progreso, pero sobre todo la libertad que da la civilización como orden social.

Hasta el último tercio del siglo XIX, cuando a la derrota de los conservadores y de los monárquicos, se restauró la república y comenzó un periodo de relativa libertad, que se veía interrumpida, por la dificultad de institucionalizar un gobierno de leyes (de equilibrio de poderes que limite la tiranía) que fuera superior al poder de los caudillos, la cuestión la concluyó Porfirio Díaz, institucionalizando su persona por encima de las leyes y sus instituciones. No se fundó la libertad.

De igual manera, la llamada Revolución Institucionalizada, con su Partido Hegemónico, su corporativismo y su ideología “revolucionaria”, se quedó al margen de fundar la libertad y en muchos casos hizo retroceder ciertas instituciones a etapas anteriores a la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma. Igual, no se fundó la libertad.

En el México contemporáneo, el fin del Partido Hegemónico y la alternancia de partidos en el poder, ha brillado por la ausencia de una reforma política (que debió haber sido el primer objetivo de la transición y no el último) y ha dejado espacios vacíos de poder que, siguiendo impulsos coloniales y corporativos, ha intentado llenar la llamada partidocracia (este sistema político que centra el ejercicio de la vida pública en tres burocracias verticales y cerradas que inhiben el ejercicio de la ciudadanía y disfrutan de increíbles privilegios), y que en la práctica ha paralizado la creación de un nuevo régimen político, que permita a los mexicanos vivir con dignidad, más allá del consumismo que los despersonaliza y los enajena, transformando una ciudadanía activa, participativa e idealista, en una ciudadanía cínica que paulatinamente abandona el sueño de intervenir en la vida pública y de construir el bien común y se concentra en la lucha por sobrevivir.

Ignoro, si los esfuerzos por impedir la reforma política en México, se hacen como una tácita de conspiración para repartirse los privilegios del poder, gane quien gane, pierda quien pierda, porque siempre habrá una tajada (plurinominal) para cada burocracia, o es simplemente la inercia, la desidia y la negligencia de la clase política que por su horizonte de tres o seis años, está impedida para tener una visión moral y política de más largo plazo.

El peligro de aplazar más esta reforma puede causar un daño moral muy grande a la sociedad, que como dijera Václav Havel frente a la Caída del “Socialismo con Rostro Humano” en el 68 Checoslovaco; “Al final, en sustitución de la libre participación en las decisiones económicas, una intervención amplia en la vida política y un desarrollo espiritual libre, tan sólo se ofrece al ser humano la posibilidad de decidir libremente el modelo de frigorífico o de lavadora que se comprará”. Así, “el choque tras la caída del último ideal solamente podría desembocar en una modorra y un marasmo moral tales que, posiblemente, no nos recuperaríamos durante una generación entera”.

A 100 años de la Revolución, es imperativo recuperar el idealismo y la fuerza moral que logró derrotar al PRI e iniciar el tránsito a un sistema democrático, para no repetir los ciclos perversos de la historia de México, de idealismo y esperanza, por cinismo y decepción. ¿Qué le pasó a los grandes ideales de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución? ¿Qué le pasará a los grandes ideales de la transición democrática?

Básicamente hacer la reforma política es abrir el sistema político y transformar la nefasta partidocracia, en una democracia abierta. ¿Cómo? No me cansaré de repetirlo, con algunas medidas esenciales y urgentes;

a) Obligando a la clase política a la rendición de cuentas, eliminando la prohibición de la reelección inmediata de legisladores y alcaldes.

b) Eliminando la representación proporcional (los plurinominales).

c) Permitiendo las candidaturas independientes.

d) Permitiendo que para ser funcionario (no electo), se respete y amplíe el Servicio Profesional de Carrera garantizando el derecho de que cualquiera pueda ingresar al Servicio, aunque no sea compadre, amigo, pariente, sino por su competencia y en igualdad de oportunidades con el resto de los mexicanos. Lo que tendrá el beneficio adicional de restringir las posibilidades de corrupción y permitirá crear una Administración Pública eficiente, efectiva y eficaz.

e) Garantizando la independencia de los jueces y ministerios públicos, federal y de los estados, no sólo de los otros poderes, sino también de sus propias jerarquías y burocracias, para que puedan actuar y ser auditados por su desempeño y no por sus lealtades; y

f) Construir una auditoria independiente del gobierno que realmente luche contra la corrupción y transparente la rendición de cuentas.

De esta manera, controlaríamos a la clase política autocrática, origen de la decepción ciudadana y reactivaríamos los ideales de la transición que no buscaban en palabras del Maquío Clouthier, “cambiar de amo, sino dejar de ser perros”.

Fundar la libertad, ni más, ni menos.

El Pueblo de Estados Unidos vs Ruben Rocha Moya Et. Al.

  Por Bernardo León “En todo proceso penal, las personas señaladas tienen derecho […] a que la acusación en su contra sea formulada por un g...