Por Bernardo León
El 16 de julio de 1992 Bill Clinton aceptó ante la Convención Nacional Demócrata reunida en Nueva York, su nominación como candidato a la presidencia de Estados Unidos en un momento en que la criminalidad en aquel país estaba en un punto crítico.Entre 1960 y 1990 la tasa de homicidios se duplicó a nivel nacional pasando de 5.1 por cada 100 mil habitantes a 10.2 en 1980 a 9.4 en 1990 (ver gráfica #1).
En ciudades como Nueva York, el incremento fue enorme, pasando de 5 homicidios por cada 100 mil a 30.7 en 1990, en Los Ángeles de 7.7 a 28, en Filadelfia de 6.4 a 31.7 y en la capital de Estados Unidos de 11.6 a ¡77.8! (ver gráfica #1).
Grafica #1
De la misma manera, los delitos violentos también habían tenido un crecimiento exponencial, de una tasa de 160.9 delitos violentos por cada 100 mil habitantes en 1960 a 731.8 en 1990 (ver grafica # 2).
Grafica # 2
Adicionalmente, a principios de los años 90 más de la mitad de la población pensaba que el principal problema de Estados Unidos era el crimen (ver grafica #3).
Gráfica # 3
Porcentaje de Norteamericanos que piensan que el crimen es el problema más importante
En su discurso de aceptación criticó duramente a su oponente (George Bush padre) y señaló que:
“Él (Bush) […]no recortará 100 mil burócratas para usar ese dinero para poner 100 mil policías en las calles de las ciudades, de Estados Unidos...” (1)
Unos días después en un acto de campaña en Houston, Clinton propuso una serie de medidas económicas para que las policías municipales pudieran contratar 100 mil nuevos policías municipales (2).
El 17 de febrero de 1993, después de haber ganado las elecciones y menos de un mes después de tomar posesión, en una sesión conjunta del Congreso pidió a los legisladores que le ayudaran:
“…a proteger a nuestras familias contra la delincuencia violenta que aterroriza a nuestra gente y desintegra nuestras comunidades. Debemos aprobar una ley firme contra el crimen. […] una iniciativa para poner 100,000 policías más en las calles, establecer campamentos disciplinarios para delincuentes primerizos no violentos y así dejar más espacio en las cárceles para los criminales más peligrosos.” (3)
A partir de ahí, la administración Clinton junto con Joe Biden – entonces presidente de la Comisión de Justicia del Senado – y el diputado Jack Brooks – presidente de la misma comisión en la Cámara de Diputados – empezaron a trabajar en reformas legales y presupuestales para hacer una reforma integral que permitiera reducir sustancialmente la criminalidad en Estados Unidos.
El 11 de agosto de 1993, Clinton anunció en presencia del vicepresidente Al Gore, de la procuradora Janet Reno, de los legisladores que la trabajaron – especialmente Joe Biden – y de varios jefes de policía, fiscales de distrito, alcaldes, lideres de asociaciones civiles, el contenido de la iniciativa en dicho anunció Clinton señaló:
Esta ley aborda primero la necesidad más apremiante en la lucha contra el crimen. Sencillamente, no hay suficientes policías de turno. El plan está diseñado para dar el paso inicial acerca de la promesa que hice en la campaña de poner 100.000 policías en las calles. (4)
La iniciativa de Clinton era mucho más grande que solamente poner 100 mil policías municipales en la calle, también incluía un programa de prevención, la construcción de prisiones e incentivos para que los delincuentes violentos cumplieran por lo menos el 85% de sus sentencias, amplió la pena de muerte en 60 delitos federales (en particular para quien asesinara policías), una ley para dar recursos a estados y municipios para prevenir y atender la violencia contra las mujeres, disposiciones más duras contra el crimen organizado, la prohibición de fabricar ciertas armas semi automáticas, entre otras cosas (5).
Esta iniciativa – que estuvo a punto de no aprobarse por la prohibición a las armas semi automáticas – es reconocida como la más grande y ambiciosa contra el crimen hasta ahora (33 títulos en 356 páginas), pero su aprobación no fue fácil, el 19 de noviembre de 1993 hubo una primera votación en el Senado donde se aprobó 95-4, en la Cámara de Diputados en abril de 1994, se aprobó otra iniciativa similar 285-141, a partir de ahí las cámaras del Congreso trabajaron en conferencia para unificar las iniciativas, pero algunos desacuerdos entre diputados más liberales y otros más tradicionales obligaron a una votación reglamentaria que detuvo la iniciativa 210-225. Los más liberales criticaban la dureza de la iniciativa (sobre todo el aumento en los delitos federales que ameritában pena de muerte) y los republicanos el gasto en programas preventivos, pero sobre todo la negativa a prohibir la fabricación de ciertas armas semi automáticas provocó la ruptura (6).
Sin embargo, lo menos criticado fue la propuesta de poner 100 mil nuevos policías municipales en las ciudades y pueblos de Estados Unidos.
Clinton reacción de una manera muy enérgica criticando la actitud de los legisladores tanto de su partido como de los republicanos:
“…esta noche una mayoría en la Cámara de Representantes […] le ha fallado al pueblo estadounidense. Por ello exhorto a los legisladores […] que (regresen al trabajo) mañana, pasado mañana, y al día siguiente, y que sigan regresando hasta que puedan aprobar los elementos esenciales de esta ley contra el crimen; hasta que pongamos 100,000 policías en las calles… (7)
Clinton se empeñó en que pasara el paquete legislativo, durante 11 días habló con diputados y senadores tanto de su partido (58 que votaron en contra) como de los republicanos para conseguir la aprobación sin desvirtuar las partes más importantes del paquete legislativo.
Finalmente, en una última llamada a los 2 am del domingo 20 agosto, haciendo algunas concesiones (nada que ver con los 100 mil policías municipales) Clinton consiguió los votos y el 21 de agosto se aprobó el enorme paquete legislativo en la Cámara de Diputados 235 a favor (incluyendo el grupo de legisladores negros)-195 en contra.
Por su parte en el Senado, no sin muchas dificultades se aprobó el 25 de agosto, por la mínima diferencia de 61votos a favor (que en el Senado es apenas el mínimo para aprobarse) por 38 en contra. (8)
La Ley (oficialmente llamada ‘‘Violent Crime Control and Law Enforcement Act of 1994’’.) se componía de 33 títulos que abarcaban todo tipo de temas relacionados con la estrategia anticrimen, sin embargo, la parte que nos concierne el título I denominado “Seguridad Pública y Policía” básicamente establecía que el Procurador de Estados Unidos crearía un fondo para las policías estatales y las municipales para aumentar la presencia policial en las calles.
La ley aprobó casi 9 mil millones de dólares en 6 años para contratar 100 mil policías municipales en las calles de las ciudades de Estados Unidos. La ley preveía que la mitad de los recursos fuera para ciudades y condados de más de 150 mil habitantes y la otra mitad para pueblos pequeños de menos de 150 mil habitantes y el 85% del dinero debía destinarse exclusivamente a contratar y pagar policías municipales. (9)
Año fiscal Millones de dólares
1995 1,332
1996 1,850
1997 1,950
1998 1,700
1999 1,700
2000 268
Total 8,800
Fuente: ‘‘Violent Crime Control and Law Enforcement Act of 1994’’. (10)
La fórmula 50/50 buscaba evitar que ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, o Filadelfia, absorbieran todo el dinero.
Algo muy importante de la Ley es que no se trataba solamente de contratar policías para aumentar el Estado de Fuerza, sino que se buscaba que las policías municipales se centraran en los que llamaron “community policing” lo que en México podría denominarse “policía de proximidad” es decir, aprovechar la cercanía de la policía municipal a la sociedad para identificar y resolver problemas de criminalidad, bajo la premisa de una policía cerca y muy orientada a trabajar con la comunidad.
Clinton firmó la ley el 13 de septiembre de 1994 y en su discurso dijo que:
"En unas semanas nombraré al responsable de nuestro programa para incorporar 100,000 nuevos policías a las calles. Y a principios del próximo mes, el Departamento de Justicia otorgará subvenciones para incorporar nuevos policías en 150 ciudades y localidades adicionales que presentaron solicitudes el año pasado."
El programa que ayudaría con recursos a las policías municipales a contratar 100 mil policías se denominó COPS acrónimo de (Community Oriented Policing-Policía Orientada a la Comunidad) y que en inglés es una forma familiar de referirse a los policías.
Clinton nombró a Joe Brann que entonces era el Jefe de la Policía Municipal de Hayward, California, una ciudad en la Bahía de San Francisco que en 1990 tenía 111 mil habitantes y un Estado de Fuerza de 197 policías y 124 civiles. (11)
El programa COPS en mayo de 1999 logró la meta de financiar a 100 mil policías. (12)
COPS es un programa que en 2024 cumplió 30 años y se transformó en la dependencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos responsable de promover la implementación de la policía orientada a la comunidad mediante asistencia técnica y recursos financieros para contratar policías municipales, desarrollar y poner a prueba estrategias policiales innovadoras, proporcionar capacitación y asistencia técnica tanto a policías y a ciudadanos.
Desde 1994, la Oficina COPS ha recibido más de 20 mil millones de dólares en asignaciones presupuestarias para impulsar y fortalecer la policía comunitaria en Estados Unidos. (13)
Después de 30 años, los resultados de la iniciativa de Clinton, además de haber perdurado en el tiempo han sido impresionantes, aunque no sin ausencia de críticas. Entre 1993 y 2024 la tasa de homicidios disminuyó de 9.5 homicidios por cada 100 mil habitantes a 4.8 en 2024 (ver cuadro # 4) es decir una reducción del 51%.
Gráfica #4
Fuente: Elaboración propia con datos del Federal Bureau of Investigation (FBI), Uniform Crime Reports (UCR) y Crime Data Explorer (CDE), 1991-2024. (14)Aunque a nivel nacional la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes bajó sustancialmente, en algunas ciudades importantes la caída fue más pronunciada mientras que en otras, aunque cayó la tasa de homicidios, se mantuvieron tasas altas.
Por ejemplo, mientras en la Ciudad de Nueva York, la tasa de homicidios cayó 86.6% entre 1990 y 2024, en Los Ángeles 74.1%, en Washington DC 64.9%. Otras ciudades importantes las caídas no fueron tan pronunciadas pero importantes como Filadelfia que redujo 47.9%, Detroit 32.7% y Chicago 25.2% (ver gráfica # 5).
Otras ciudades con tasas altas como St. Louis Missouri (52.9 homicidios por cada 100 mil habitantes), Baltimore con 35.6, Nueva Orleans 34.1, siguen reportando caídas superiores al 30%
Gráfica #5
Fuente: Elaboración propia con datos del Federal Bureau of Investigation (FBI), Crime in the United States, Uniform Crime Reports, varios años; Bureau of Justice Statistics; y U.S. Census Bureau. Las tasas por cada 100,000 habitantes fueron calculadas a partir de los homicidios reportados y las poblaciones correspondientes.Del mismo modo, la tasa de delitos violentos pasó de 758.2 por cada 100 mil habitantes en 1991 a 370 en 2024, una reducción de 51.1%. Dicho de otro modo, entre 1991 y 2024, las tasas de homicidio y de delitos violentos en Estados Unidos se redujeron aproximadamente a la mitad. La tasa de homicidios cayó de 9.8 a 4.8 por cada 100,000 habitantes y la tasa de delitos violentos de 758.2 a 370.8 por cada 100,000 habitantes, lo que representa reducciones cercanas al 51 por ciento en ambos casos ( ver gráfica # 6).
Gráfica #6
Fuente: Elaboración propia con base en Federal Bureau of Investigation (FBI), Uniform Crime Reports (UCR), Crime in the United States, 1990-2020; Federal Bureau of Investigation, Crime Data Explorer (CDE), 2021-2024; y U.S. Census Bureau, estimaciones anuales de población. Las tasas corresponden a delitos violentos conocidos por la policía por cada 100,000 habitantes.
Estos datos se calculan con base en los delitos reportados a las policías (fundamentalmente municipales) sin embargo, las encuestas de victimización que hace el Departamento de Justicia calculan el número de delitos y de víctimas, aunque no hayan sido reportados a las policías.
Basado en estos datos ¡la reducción fue mayor! En 1993 hubo 79.8 víctimas de delitos violentos por cada 1,000 habitantes, para el año 2000 la cifra se había reducido a 32, en 2010 a 19, en 2020 a 16, aunque en 2024 tuvo un repunte a 23.3. Sin embargo, es importante observar como las estadísticas de delitos si denunciados, mostraron una caída del 51% en ese periodo, mientras que las encuestas de victimización, que permiten calcular los delitos cometidos, pero no denunciados y que regularmente muestran cifras mucho más graves de delincuencia mostraron en ese periodo una caída en la victimización de 71%, veinte puntos más que los delitos denunciados (ver gráfica #7).
Gráfica # 7
Por su parte, mientras en 1994 el porcentaje de norteamericanos que pensaban que el crimen es el problema más importante de Estados Unidos, era del 52% para 2024 la cifra no superó el 3%, una reducción de 49 puntos porcentuales y una disminución del 94.2% en la proporción de estadounidenses que consideran el crimen como el problema más importante del país (ver gráfica # 8).
Gráfica # 8
A pesar de la enorme disminución de la criminalidad a partir de 1994, el “Crime Bill” ha tenido a lo largo del tiempo muchísimas críticas, en lo particular el hecho de que los criminólogos más críticos no han encontrado una relación de causa-efecto entre el aumento de policías en las calles y la exponencial reducción de la criminalidad o señalan que la caída de la criminalidad comenzó antes de que se aprobara la iniciativa en 1994.
Muchos atribuyen esta reducción a distintos factores también incluidos en la iniciativa como el endurecimiento de penas, la reducción de beneficios pre liberatorios, el aumento en los delitos federales que ameritan la pena de muerte y muy señaladamente el efecto que estas medidas siguen teniendo en la privación de la libertad de la población afroamericana. Además, se han señalado causas como las mejoras en la economía durante los años noventa, la reducción del consumo de “crack”, una menor proporción de jóvenes en la población, la reducción de plomo en la gasolina y un largo etcétera.
Al respecto, Bill Bratton (15) ex comisionado de la Policía municipal de Nueva York entre 1994 y 1996 y uno de los principales protagonistas en la reducción del crimen escribió al respecto en 1998 (16) su crítica a las críticas que se le hicieron:
“A medida que CompStat (17) se volvió más sofisticado y computarizado, identificábamos con precisión los focos delictivos y actuábamos de inmediato sobre ellos. En julio de 1995, el alcalde Giuliani y yo presentamos las cifras semestrales de criminalidad:
• Los homicidios disminuyeron 31 por ciento respecto al mismo periodo de 1994.
• Los robos con violencia disminuyeron 21.9 por ciento.
• Los robos a vivienda disminuyeron 18.1 por ciento.
• El robo de vehículos disminuyó 25.2 por ciento.
• Las agresiones graves disminuyeron 6 por ciento.
• La delincuencia total disminuyó 18.4 por ciento.
Los criminólogos aparentemente seguían teniendo dificultades para aceptar la realidad de nuestro éxito. Tomé la decisión consciente de enfrentar a los académicos, desafiar la sabiduría convencional sobre el crimen en Estados Unidos y demostrar que una actuación policial eficaz puede tener un impacto sustancial en el cambio social.
Ellos estaban complacidos con nuestro éxito, pero muchos no lo atribuían a los cambios de política implementados en el Ayuntamiento ni a las nuevas técnicas de dirección, administración y operación que habíamos introducido en el Departamento de Policía de Nueva York.
“Está ocurriendo un milagro ante nuestros ojos”, dijo Jeffrey Fagan, director del Centro para la Investigación y Prevención de la Violencia de la Universidad de Columbia. “Los policías merecen reconocimiento pero sería la primera vez en la historia de las ciencias sociales que existiera una sola razón para un cambio tan dramático en el comportamiento social."
Comenzamos a dar forma al mensaje. Fuimos alineando sus explicaciones alternativas una tras otra y derribándolas.
La disminución del crimen en Nueva York reflejaba una tendencia nacional. Nosotros éramos la tendencia nacional. Según cifras del FBI, durante los primeros seis meses de 1995, los delitos graves en todo el país disminuyeron 1 por ciento, es decir, alrededor de 67,000 delitos. En Nueva York, durante ese mismo periodo, hubo 41,000 delitos menos, una reducción de 16 por ciento. Nosotros representábamos dos tercios de la disminución nacional del crimen reportado.
La población adolescente de Nueva York, responsable de una parte importante del crimen violento de la ciudad, estaba disminuyendo, y muchos de ellos estaban muertos o en prisión.
“¿En prisión? ¿Quién los metió allí?”, preguntó Maple. “¿Acaso todos los jóvenes de dieciséis a diecinueve años se convirtieron de repente en personas de cincuenta años?” En realidad, el número de jóvenes de dieciséis a diecinueve años en la ciudad de Nueva York estaba aumentando, no disminuyendo.
El crimen disminuyó simplemente porque teníamos más policías.
El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) alcanzó su nivel máximo de personal en septiembre de 1994 y después perdió aproximadamente 1,400 agentes cada año por desgaste natural, hasta que una nueva generación de reclutas compensó las pérdidas del año anterior. Se redujeron drásticamente las horas extra. Estábamos perdiendo personal y, aun así, la delincuencia seguía cayendo a tasas de dos dígitos.
La epidemia de crack que había alimentado la ola de criminalidad había desaparecido. La heroína, un depresor, era ahora la droga de preferencia. Ésta era la defensa de que “todos los delincuentes están adormecidos”. Realizábamos pruebas periódicas en los centros de detención y descubrimos que el porcentaje de personas arrestadas con cocaína en su organismo seguía siendo el mismo o incluso superior al observado en el punto más alto de la epidemia de crack. En Manhattan, en febrero de 1995, esa cifra era de 78 por ciento.
Fue un invierno particularmente frío, lo que tradicionalmente reduce la delincuencia.
Vamos. ¿Todos los delincuentes se quedaron en casa? Hizo frío en toda la costa este y las cifras de criminalidad de esas ciudades no disminuyeron de manera tan drástica. ¿Acaso los delincuentes de Boston o Washington eran más resistentes que los de Nueva York?
Los homicidios disminuyeron porque todas las pandillas habían hecho las paces entre sí.
La DEA había escuchado más de 400,000 conversaciones telefónicas intervenidas y nunca habíamos oído una sola palabra sobre ese supuesto tratado. Y si las pandillas realmente habían acordado no matarse entre ellas por cuestiones de drogas, ¿también habían acordado no asaltar a nadie, no robar automóviles, no cometer robos a vivienda o no dispararle a las personas?
La iniciativa de 100 mil policías en las calles demostró lo que Clinton y Bratton sabían desde un principio, que la estrategia de seguridad debe centrarse en las policías municipales (aunque como se mencionó, se hicieron otras cosas) porque la abrumadora mayoría de los delitos son atendidos, prevenidos y resueltos por las policías locales por ello era indispensable fortalecerlas, capacitarlas, equiparlas (18), etc.
Además, este enfoque municipal permite el desarrollo de miles de iniciativas de justicia cívica con enfoques restaurativos y preventivos que han permitido una reducción muy significativa de la criminalidad y de la percepción de inseguridad en Estados Unidos.
La pregunta es ¿si este enfoque tiene alguna lección para la crisis de criminalidad que vive México? Descalificar la comparación señalando que son realidades distintas, puede ser una simplificación inútil.
En México, hay 1,898 corporaciones de policía municipal (aunque hay 2478 municipios de los cuales 580 no cuentan con policía municipal) (19) que emplearon a 164,224 policías en 2024 (20), que ejercieron $109,543 millones de pesos (21) y que pusieron a disposición de ministerio púbico a unos 176,216 presuntos delincuentes (22) y a 1,079,982 presuntos infractores cívicos (23). Es decir, con apenas el 31.1% del Estado de Fuerza, hicieron el 79.1% de los arrestos cívicos y el 54.6% de las detenciones de presuntos delincuentes puestos a disposición del ministerio público a un costo de $87,202 pesos por arresto y detención (24).
¿Qué pasaría si pusiéramos 100 mil policías municipales adicionales en los municipios de México? ¿Si hiciéramos un esfuerzo presupuestal para pagarles, equiparlas y capacitarlas?
Las policías estatales y la Guardia Nacional con el 68.8% del Estado de fuerza, hicieron en 2024 el 45.4% de los arrestos y detenciones a un costo de $530,348 por arresto o detención (25).
En el caso de México, después de la estrategia de “abrazos y no balazos” el secretario de seguridad Omar García Harfusch ha fortalecido la estrategia contra el crimen, ha habido más detenciones, más decomisos, penas más duras y más delitos de prisión preventiva tanto oficiosa como justificada y de hecho ha aumentado el número de personas en prisión, sin embargo, hasta la última encuesta de victimización (ENVIPE 2025) la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes no se ha reducido sino que ha crecido de 33,267 en 2023 a 34,918 en 2024 (26).
La reducción de homicidios todavía es marginal de 29.1 por cada 100 mil habitantes en 2018 a 25.6 en el dato preliminar de 2024 (27).
El problema es que Harfusch y su equipo no han volteado a ver a las policías municipales, sino a las estatales, al cuerpo de investigación e inteligencia que está formando y a la Guardia Nacional.
¿Qué pensarían Bill Clinton y Bratton si en 1993-1994, les hubieran dicho que la estrategia de reducción de la criminalidad en Estados Unidos se centraría en el FBI, la DEA, el ICE, etc., en lugar de los 100 mil policías municipales?
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