jueves, 8 de septiembre de 2011

La Desaparición de las Comisarías de Policía y el Nacimiento de las Inefables Agencias del Ministerio Público.


Con este Acuerdo del Presidente Pascual Ortíz Rubio, se decretó el principio del fin de las Comisarías de Policía y el Surgimiento de las inefables Agencias del Ministerio Público y de la Denuncia Formal y su Laberinto de Impunidad.

La era de la desarticulación de la política criminal empezaba. 

¿Porque se empeñan en defender este autoritario y obsoleto modelo?

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viernes, 5 de agosto de 2011

15 M y el Tímido Programa de Pérez Rubalcaba


Los Indignados del 15 M, han mostrado que la brutal acumulación de poder en los gobiernos, las grandes corporaciones y sindicatos, han doblegado a las democracias.

La idea de que un gobierno fuerte, democráticamente electo y sometido a la ley velaría por los intereses comunes frente a los intereses particulares, se está desmoronando paso a paso.

Ningún gobierno (ni Estados Unidos, ni Reino Unido, ni México) ha podido someter a los intereses de banqueros, grandes empresarios ni de sus propios partidos políticos.

Genera una gran impotencia ver como en Estados Unidos, los banqueros causantes de la crisis económica y financiera, han aumentado sus salarios con los fondos de rescate proporcionados por los contribuyentes norteamericanos.

Es escalofriante observar al Presidente Obama firmar recortes al gasto publico de los servicios de salud para los ancianos y no hacer nada con todas las ventajas fiscales de los mas ricos.

Fue, en su momento, muy significativo que los gobiernos del Reino Unido y de los Estados Unidos engañaran a sus pueblos, afirmando que había armas de destrucción masiva en Irak, empezar una guerra donde han muerto miles de jóvenes y que a la vuelta del tiempo se haya demostrado que era mentira y nadie haya sido procesado por eso.

Es muy significativo que en España ni los socialistas ni la derecha hayan podido articular el turismo, los servicios y el sector inmobiliario con la economía de la innovación que es la única que le dará los empleos que le hacen falta.

¿Qué han evidenciado los Indignados? - que el gobierno representativo, intermediado por partidos políticos, se ha corrompido completamente;

a)     Por la enorme cantidad de recursos financieros, humanos y materiales que concentra.
b)    Por la asociación perversa – de intereses recíprocos – con los aparatos mediáticos que administran la ideología y el consenso
c)      Por la relación muy cercana en las cúpulas políticas, financieras y empresariales que los convierten en un mismo partido, empeñado en generar consensos sociales para proteger intereses particulares.

El fondo es que intereses tan enormes – diría Lord Acton – corrompen irremediablemente y sutilmente a las estructuras del poder político y económico que las divorcian de los ciudadanos e incluso de los consumidores.

La hipótesis de la división de poderes, de los anticuerpos sociales, como la prensa libre están haciendo agua y al ciudadano indignado lo que le queda es el “derecho de pataleo”.

Los Indignados del 15 M y los blogs, twitters y páginas web hasta ahora son los espacios de libertad que le quedan al pueblo, pero los partidos, los sindicatos y el propio gobierno están secuestrados por los intereses que los alimentan de poder y privilegio.

¿Qué propone? Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia del Gobierno ante esto? Tres cosas;

a)     Mas proporcionalidad y cercanía a través de circunscripciones mas pequeñas siguiendo el modelo alemán
b)    Que los diputados y senadores puedan formular iniciativas de forma individual
c)     Abrir la iniciativa ciudadana modificando la comisión de peticiones por una de participación ciudadana y
d)    Reformar al Senado para que represente mejor a las autonomías

Adicionalmente, quizás, aunque el candidato socialista no lo hizo tan explícito promoverá la reforma judicial que ha propuesto el Fiscal General del Estado Cándido Conde-Pumpido Tourón para centrar la investigación criminal en los fiscales y no en los jueces de instrucción.

El laberinto de Pérez Rubalcaba es que no debe proponer un programa electoral, la coyuntura de España, que ha evidencia los Indignados exige mucho más que eso. El impulso de la transición de la que gozaron Adolfo Suárez, Felipe González, José maría Aznar y Rodríguez Zapatero, se agotó, ahora hay una exigencia de nuevas metas, nuevos liderazgos que generen un nuevo impulso que transforme a la sociedad española, de una sociedad opulenta a una sociedad innovadora.

Más allá de algunas tímidas reformas electorales y una reforma judicial que debe repensarse con mas cuidado, lo que se requiere es un replanteamiento que libere al Estado, del secuestro de los intereses que lo están dominando y se transforme nuevamente en le garante de los intereses generales, frente a los particulares.

Se requiere una “evolución” que ponga a España a innovar, para que transfiera el poder de los intereses actuales (burocratizados) y lo disperse entre otros nuevos, de industrias nuevas que no vivan de clientes cautivos sino de nuevos mercados, de inventos en innovaciones que generen empleos del siglo XXI.

Lo que se requiere no es una tímida reforma electoral, sino una mutación de la propuesta Española para el mundo. Así los Indignados tendrán un líder y una causa, ahora sólo están Indignados.

lunes, 25 de julio de 2011

Page One: Manufacturing Consent Part II and Rene Descartes

If the information through which we get the idea of truth and reality comes to us via our senses. How do we know that our senses are right? How do we know our senses are not cheating us? That´s simple: BECAUSE THE NEW YORK TIMES SAID SO!!

Page One (http://www.imdb.com/title/tt1787777/), makes the case of the New York Times truth; we have correspondents all over the world, we have the best journalists, editors and managers; we have what, small news, websites, bloggers or twitters don´t have; the practice of professional journalism.

 So, even if the news delivered by paper are dying, we can compete in the web and social networks, because journalism is still alive and though we no longer have the monopoly that paper, newspaper gave us, we are reinventing journalism in the web. In short, the aggregation of opinions through tweets, blogs or Facebook lacks the sources, the rigor and the vision that NYT journalism has.

Well, so far they´re right, however Page One doesn´t address the real issue here, are the NYT telling the truth? The kind of consent they´re helping to manufacture is based on democratic values or in special interest they have served in the past?

The question remains because nobody questions NYT professionalism but the interest they serve.

Page One says almost nothing about Carlos Slim´s investment in NYT, just a few seconds and gives no real answers to the Judith Miller´s reports on WMD in Iraq despite the fact that ambassador Wilson wrote a piece in the same paper explaining there wasn´t the possibility of WMD in Iraq.

Consent is manufactured through the information we have, which is transformed in perception and then in decisions and actions, therefore let us read with a bit of a critic doubt the truths and facts the NYT professional journalists published, and let us read the blogs, the tweets and the social networks as a way to create checks and balances to diminish the power of the old all powerful journalism, which despite its information apparatus knowingly not always, have said the truth.

I´ll keep reading NYT, cause it´s the best, but I´ll keep reading other sources and seeing other things to manufacture my vision of the world. Rene Descartes perhaps would smile thinking... "methodic doubts" 

miércoles, 29 de junio de 2011

La Denuncia Formal: Un Laberinto de Impunidad

Ahí les va la Introducción del nuevo libro que busca entender porqué a pesar de la inseguridad la gente no denuncia los delitos y porqué los gobiernos complican tanto la presentación de una denuncia.

En México, apenas se denuncian 22.1 de cada 100 delitos sin embargo, solamente se inicia una averiguación previa en 14.8, es decir que de cada 100 delitos solamente 14.8 son “investigados” por la autoridad ministerial.

Básicamente el 38.3% de las personas que no denuncian el delito o delitos de los que han sido víctimas es porque lo consideran una pérdida de tiempo, 15.2% porque desconfían de la autoridad, 12.3 porque los trámites son largos y difíciles, 4.8 por una actitud hostil de la autoridad y 1 por miedo a que los extorsionaran. En suma, el 70% de los que no denuncian un delito, consideran que el deficiente servicio de la autoridad (en este caso de las agencias del ministerio público) es la principal causa de que no denuncien los delitos. En los países con los niveles más altos de denuncia, la autoridad conoce entre el 50% y el 70% de los delitos.

La denuncia de hechos que tentativamente pueden implicar la existencia de un delito, (aunque no es la única forma de que la autoridad se entere de la existencia de un posible delito) es muy importante para investigar y perseguir cualquier tipo de crimen y para desarrollar una sólida política anti-criminal. Sin embargo y a pesar de su importancia, el diseño del sistema de seguridad pública y procuración de justicia, así como la regulación de este procedimiento, en la práctica inhiben al individuo, como los datos lo confirman, para reportar a la autoridad la posible comisión de un delito.

Las razones del bajo nivel de denuncia en México se pueden explicar de diversas maneras, sin embargo, el origen del problema se encuentra en la confusión que existe entre el concepto de denuncia o querella en un sistema inquisitivo, que opera como una garantía contra abusos de autoridad, especialmente de quien está encargado de la investigación de los delitos y el concepto de denuncia o querella en un sistema adversarial donde estas son el simple (o complejo dependiendo el ilícito) reporte de un posible delito o en etapas posteriores como la acusación que hace la entidad competente a un juez, para vincular a una persona a un proceso penal.

Por un lado, a la denuncia se le entiende como el hecho de que cualquier persona le reporte a la autoridad la posible comisión de un delito (noticia de un crimen), para que la autoridad proceda a actuar en consecuencia, es decir, impedir que éste continúe, si es que está en proceso, con el fin de proteger a las posibles víctimas, o a investigarlo para perseguir a los culpables.

Por el otro, a la denuncia se le da el carácter de una garantía para el imputado y para la sociedad en general ya que este requisito (previo a cualquier investigación criminal) busca  impedir que la autoridad pueda causar molestia (detención, cateo, intervención de comunicaciones, etc.) a un individuo por su propia iniciativa, sino que requiere para actuar que haya una acusación hecha por un persona (antes se pedía que fuera una cierta y digna de fe) y por un hecho que pueda constituir un delito en el que éste haya estado involucrado.

Esta segunda acepción (la de ser una Garantía) requiere de mayor explicación para entender su significado, la lógica en la que se diseñó, el derecho que buscaba proteger en el marco del Garantismo Inquisitivo, pero sobre todo, la absurda restricción que genera y la torpeza que provoca para denunciar e investigar los delitos y lo innecesario de esta garantía a la luz de una justicia democrática.

Bajo la premisa de que la Denuncia es una Garantía, los códigos de procedimientos penales, tanto federal como de los estados, así como la jurisprudencia, han establecido a la denuncia y a la querella (y una serie de formalidades para presentarlas) como un requisito de procedibilidad para iniciar la investigación de un delito lo que provoca, como nos demuestran las cifras, un nivel escandalosamente bajo de denuncias de parte de las víctimas u ofendidos de un delito.

Establecer en la carta magna el sólo hecho de reportar la posible comisión de un delito a la autoridad investigadora parecería fútil sin embargo, detrás de este requisito existe una larga discusión sobre las garantías procesales que atenúan la agresividad del sistema inquisitivo y de las facultades de molestia que la autoridad investigadora puede tener en contra de un ciudadano, sospechoso de un delito.

El presente ensayo, es un intento por entender las razones del bajo nivel de denuncia del delito que hay en México pese a la criminalidad que se vive, desagregando el proceso de denuncia y entendiéndolo a la luz de su trayectoria histórica, jurídica y fundamentalmente política.

Al mismo tiempo y abusando de la paciencia del lector, busca recuperar y separar en su adecuada etapa procedimental (aunque al principio genere confusión), las diversas acepciones que equivocadamente se han integrado en el proceso de denuncia ante el Ministerio Público como; a) reporte de un delito; b) como la imputación que se hace en contra de una persona por la posible autotía o participación en la comisión de un delito y; c) como requisito indispensable para que un juez pueda librar una orden de aprehensión.

Finalmente, hace una propuesta para recuperar y facilitar en la teoría y en la práctica, el concepto y el procedimiento para; a) reportar un posible delito, con el fin de aumentar el nivel de denuncia del delito; b) recuperar el papel del Ministerio Público como autoridad administrativa encargada de la persecución de los delitos y evitar cualquier semejanza de esta noble institución con los antiguos jueces inquisitivos y c) solventar la grave confusión de etapas procesales que existen entre el reporte de un posible delito (la denuncia) y la acción penal que permite a un juez, por “denuncia” del Ministerio Público librar una orden de aprehensión o autorizar otras medidas de molestia en contra de individuos sospechosos de cometer un delito para vincularlos a un proceso penal.

Si bien la reforma al sistema de Seguridad Pública y Justicia Penal de 2008, resolvió en la legislación muchas de las restricciones que han tenido la autoridad y la sociedad para combatir la delincuencia y proteger los derechos humanos, mantuvo e incluso incrementó la dispersión y duplicidad que existe entre las instituciones de seguridad pública y procuración de justicia para articular una política criminal, básicamente porque omitió recuperar el sentido original y garantista del concepto y del proceso de Denuncia (manteniendo la confusión de originada en1929 y sin leer al gran Francisco Zarco como veremos) como el requisito para que un juez pueda vincular a un ciudadano a un proceso penal y no como un trámite de corte inquisitivo para que una autoridad administrativa (el Ministerio Público) pueda someter a una instrucción administrativa a un ciudadano, cosa que va seguir generando problemas en la implantación del nuevo proceso penal pero sobre todo va a ser un obstaculo para que haya seguridad pública y justicia penal en nuestro país.

viernes, 17 de junio de 2011

Memorias de Los Pinos


Por. Bernardo León Olea

Repito esta primera parte para, empezar desde el principio.

Mi oficina en Los Pinos estaba exactamente arriba de la oficina del Presidente, en broma, me gustaba decir que “mi oficina estaba por encima de la del Presidente”, lo cual físicamente era verdad, pero hasta ahí.

El último día que ocupe esa oficina, me senté en el escritorio, observe toda la habitación con su grandes ventanales que daban a los jardines y al busto de Benito Juárez y de Sebastián Lerdo de Tejada, el librero estaba vacío, el enorme pizarrón que había mandado poner en una pared se encontraba perfectamente limpio y sólo unas cuantas cajas con libros y con algunas fotos personales permanecían en la mesa de juntas, listas para llevármelas.

Sentado en ese lugar, pasaron por mi mente las experiencias que me había tocado vivir en 20 años de activismo político, desde el diálogo interno que tuve a los 18 años para decidir si me afiliaba al Partido Socialista (PSUM) al Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), al Partido Demócrata Mexicano PDM o al PAN (Acción Nacional), hasta el proceso de desafuero en contra de López Obrador, pasando las elecciones en Juchitán, Oaxaca en el 1985, por la campaña para gobernador en Chihuahua en 1986, el fraude electoral de 1988, la elección de Ruffo en Baja California Norte, que lo convirtió en el primer gobernador panista de la historia, hasta la elección de Vicente Fox en el año 2000.

Comparaba, la transición a la democracia y el gobierno de Fox, con la forma en que me la imaginaba durante la década de los ochenta y de los noventa, cuando la meta era derrotar al PRI y construir un sistema democrático y me daba cuenta que derrotamos al PRI, pero luego algunos obtusos colaboradores del Presidente Fox lo habían revivido en sus peores formas y, por otro lado, la construcción de un sistema democrático todavía era muy frágil como para cantar victoria, sin embargo, el país estaba en calma y la economía estable, aunque subsistía una enorme injusticia en el país.

Claramente las cosas habían sido muy diferentes a como las había imaginado, me sentía un poco decepcionado, pero no demasiado, durante mis años en Los Pinos – al menos en los que a mí me tocaba – habíamos tenido muchos éxitos que festejar y a pesar de toda yo me sentía muy optimista. Sin asomo de cinismo, con los pies en la tierra, y después de ver con cierta crudeza la naturaleza humana en el trance de la lucha por el poder, me había convertido en fiel seguidor del paradigma panista de que “no haya ilusos para que no haya decepcionados”.

Abstraído en mis recuerdos y reflexiones y, dándome cuenta de donde estaba sentado y la trascendencia del momento – al menos para mí – (no todos los días se va uno de Los Pinos), me regresó a la realidad mi secretaría –Josefina – que me avisaba que ya estaba mi chofer en la puerta 5 para llevarme a mi casa. Me paré, observe por última vez la oficina y me salí.

Al cerrar la puerta oí el ruido de la cerradura electrónica de mi oficina por última vez, me despedí de Josefina – mi secretaria – sin mucha ceremonia para evitar las lágrimas y baje las escaleras principales. En la planta baja me cruce con el Presidente Fox y me despedí con un –buenas noches presidente y me respondió amablemente de la misma manera y continué mi camino a la calle. El Presidente no sabía que yo había renunciado, no me había atrevido a decirle, porque un funcionario antes de mi se había ido a despedir y el Presidente se había negado a aceptarle su renuncia y lo había tratado casi como un desertor, así que yo presente mi renuncia ante mi jefe directo, que era Ramón Muñoz y no le informé directamente al Presidente, tenía miedo de que me retuviera o de recibir alguna reprimenda.

Renuncié, en diciembre de 2005, en 2006 serían las elecciones federales y yo me quería presentar como candidato a diputado por el V distrito electoral en Tlalpan DF, tenía la ambición de ser diputado, tenía una agenda legislativa y política que quería promover en la cámara baja y no quería que nada aplazara mi proyecto, además había terminado mi trabajo y el proyecto que quedaba pendiente (la reforma de seguridad pública y justicia penal) no sería aprobada hasta el sexenio siguiente (yo esperaba ser el Presidente de la Comisión de Justicia para promover su aprobación), la mala relación de Fox con el Congreso impedirían que eso sucediera antes, por lo que yo sentía que había terminado mi tarea. Así que me fui a la Puerta 5, me despedí de los miembros del Estado Mayor Presidencial que cuidan la entrada de la casa presidencial, me subí por última vez al coche que me había prestado el gobierno por cinco años y medio y me fui a mi casa.

Ese ciclo de mi vida que había empezado 20 años antes, terminaba, en diciembre de 2005, saliendo de la Residencia Oficial de Los Pinos después cinco años y medio de trabajar con el primer gobierno panista de la historia, efectivamente mucho agua había corrido en ese río. 

El Pueblo de Estados Unidos vs Ruben Rocha Moya Et. Al.

  Por Bernardo León “En todo proceso penal, las personas señaladas tienen derecho […] a que la acusación en su contra sea formulada por un g...