martes, 7 de junio de 2011

Ernesto Cordero: Una candidatura endogámica


De los últimos cinco presidentes emanados del PRI, ninguno tuvo un puesto de elección popular antes de ser presidentes. Su vida, la de Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas y Zedillo había transcurrido entre oficinas burocráticas de bajo y alto nivel, pero ninguno fue diputado, senador, gobernador, presidente municipal, ninguno fue a buscar el voto o a entenderse con los ciudadanos, su vida era sólo la rutina, sólo la visión muy limitada, que desde la oficinas burocráticas del gobierno federal en el DF se tiene del país.

Si uno observa sus trayectorias profesionales, básicamente fueron servidores de carrera, quizás con la excepción de Luis Echeverría, que estuvo mas ligado al trabajo partidista dentro del PRI, ninguno realmente hizo trabajo político. Su ascenso fue burocrático y su llegada al poder estuvo directamente relacionada con un sistema político, que independientemente de a quien postulara para ser presidente, ganaría las elecciones.

Dicho de otra manera, en México las carreras políticas se construían en la burocracia, no en la arena electoral, lo que convertía a la Administración Pública un campo de batalla político, distorsionando su función administrativa en perjuicio de los mexicanos.

Los viejos priístas (y los nuevos ahora se han dado cuenta de eso) sabían que había que estar en contacto continuo con el pueblo, ir a sus bautizos y bodas, conocer su necesidades, darles diferentes apoyos y ayudas ya que estos “gestos” son fundamentales para mantener a su clientela electoral y política. Ese inmenso trabajo político le dio al PRI muchas décadas de poder, sin embargo, como todo buen monopolio (sin competencia), al saberse invencible descuido a sus bases (bajo la calidad de su producto) y permitió que unos jóvenes muy lejanos del pueblo pero armados con diplomas en diferentes universidades extranjeras, articulados al hablar y de finas maneras tomaran las cúpulas del poder (de donde todo partía) y abandonaran la cercanía con el pueblo.

Los tecnócratas tienen un despreció muy grande por la política, consideran a los políticos unos merolicos profesionales que no tienen clase. Ellos no se ensucian las manos, no discuten con ignorantes y mucho menos se rebajan a la despreciable tarea de buscar votos, excepto cuando, en la lejanía del candidato presidencial, hacen el esfuerzo de saludar a sus acarreados. Ellos son “políticos de cúpula”

Los tecnócratas fueron tan exitosos en su conquista del poder desde la burocracia y no desde el voto, que transmitieron la idea a muchos jóvenes mexicanos de que para llegar al poder había que estudiar en alguna universidad de prestigio básicamente en Estados Unidos, pero sobre todo vendieron la idea de que la carrera política no se construye en las colonias, en los pueblos, en los distritos electorales sino en la universidades extranjeras y en la burocracia federal.

Este esquema se repetía, en los estados y aún en algunos municipios e incluso en el Poder Legislativo, muchos burócratas eran postulados como gobernadores de sus estados natales, aunque habían pasado toda su vida en la ciudad de México y a otros los hacían diputados, plurinominales, por supuesto para que no compitieran.

Las elecciones del 1988, donde el PRI casi pierde el poder a manos de los “políticos” con bases (Cuauhtémoc Cárdenas había sido senador y gobernador de Michoacán) hicieron evidente esta situación y para 1994 Salinas postuló a Colosio que había sido diputado por mayoría, líder del PRI y Senador por Sonora, como candidato presidencial, sin embargo fue asesinado y un tecnócrata por antonomasia como Zedillo, fue postulado.

En la campaña de 1994, un político con apenas una licenciatura en la UNAM, pero forjado en las batallas partidistas, en las campañas, en los fraudes electorales y en el Congreso, lo venció en el debate y lo puso en la tesitura del perder las elecciones.

Para el año 2000 el PRI postuló a Labastida que había sido Gobernador de Sinaloa en 1986 (aunque llevaba años de no vivir ahí y ganó a través de un fraude electoral en contra de Manuel Clouthier), sin embargo se encontró con un político – Vicente Fox – de la calle, que había sido diputado federal por mayoría, Gobernador de Guanajuato y cuya carrera política estaba muy lejos de la alta burocracia panista.

La Tecnocracia del PAN

Desde su fundación, el PAN había tenido muchos problemas para ganar elecciones y obtener espacios de poder y por ello buscaba entre los empresarios, los profesionistas independientes y los activistas religiosos, a su candidatos, con el fin de atraer su fuerza y sus bases para el PAN.

Básicamente, durante la primera parte de su historia, el PAN ganaba alguna que otro distrito legislativo y esporádicamente un municipio basado en la fuerza no del PAN sino del incauto líder al que habían convencido para que se postulara.

Más adelante se crearon los diputados de partido donde todavía era indispensable tener una buena cantidad de votos para llegar a la cámara de diputados, sin embargo, después de las reformas electorales que crearon y ampliaron los diputados plurinominales y los subsidios a los partidos políticos, se fue forjando una burocracia panista que por su trabajo al interior del PAN, no con las bases, ni en los distritos, obtenían los primeros lugares en las listas plurinominales o la postulación en los distritos “seguros” lo que cambió completamente la dinámica partidista.

Durante las décadas de los ochentas y noventas, el PAN reclutó líderes sociales – básicamente empresarios – para lograr triunfos electorales. Líderes como Francisco Barrio, Manuel Clouthier, Carlos Medina, Fernando Canales, Adalberto Rosas, Vicente Fox, Ernesto Ruffo, entre otros, provenían de sindicatos patronales que querían cambiar la política del régimen pero que no parecían estar muy compenetrados en la ideología, ni siquiera en las luchas panistas, salvo excepciones que cumplían el doble perfil (panista-empresario) como Don Luis H. Álvarez o Rodolfo Elizondo.

Estos líderes y otros más le dieron fuerza al PAN y ganaron elecciones sin embargo, muchos panistas, los veían como advenedizos que habían aprovechado las luchas generacionales del PAN para cosechar los frutos sin que los verdaderos panistas – según ellos – tuvieran acceso al poder o a los altos cargos dentro de los gobiernos.

Los pleitos entre los comités municipales y estatales de PAN y sus alcaldes y gobernadores se multiplicaron, ya sea porque exigían cuotas dentro de sus gobiernos o porque querían definir la política y las alianzas de sus administraciones.

Esta situación llegó a su punto más alto, cuando los que se sentían herederos del PAN, se vieron desplazados por los empresarios y Fox se quedó con la candidatura presidencial, mientras Felipe Calderón quedó en los primeros lugares de la lista plurinominal, aunque casi toda la campaña del 2000 se la pasó en Harvard, para luego ser líder parlamentario en la cámara de diputados en una relación muy difícil con Santiago Creel y con el propio Fox que permitió que la agenda legislativa de ese sexenio fracasara.

La reacción en el PAN al triunfo de Fox no se hizo esperar, los panistas empezaron a pedir todo tipo de puestos y cargos en la Administración Pública Federal con el apoyo del partido, mientras Fox peleaba en el Congreso (con la oposición de Calderón) para que se aprobará una Ley del Servicio Profesional de Carrera, que evitara que el gobierno federal se convirtiera en un botín político de cualquier partido en este caso del PAN.

Sin embargo, esta ley no se implementó debidamente y una burocracia albiazul, se convirtió en un subproducto de la transición democrática. Aunque perdió el PRI las elecciones en el 2000, en realidad las formas y métodos priistas permanecieron en el gobierno y se trasplantaron al PAN.

El PAN nunca ha sido un partido de masas, más bien la ciencia política lo ubicaría como un partido de cuadros que aspiran al gobierno, sin embargo, a partir del triunfo del año 2000 las solicitudes para entrar al partido se multiplicaron geométricamente, por lo muchos lideres panistas se sintieron amenazados de perder el control del partido, así que se restringió mucho la afiliación al PAN y pasar de adherente a militante resultó una empresa muy complicada para muchas personas, incluidas algunas muy cercanas a Fox.

Seis años después, la visión endogámica del PAN, ha permitido que casi se pierdan las elecciones presidenciales del 2006, que se perdieran las elecciones del 2009 y que el panorama para el 2012 se vea complejo por buscar algún calificativo.

Sin embargo, esta situación no parece inmutar la premisa endogámica del PAN para los panistas o incluso todavía más, para los Calderonistas.

Ernesto Cordero, es una buena persona, capaz e inteligente y a diferencia de su jefe es mas conciliador y de buen trato, sin embargo, nunca ha tenido un puesto de elección popular, no tiene carrera política, es producto de la endogamia calderonista y reproduce un esquema que llevó al PRI a perder el poder.

La política es distinta a la administración pública, son dos cosas distintas, la política busca el cambio, a innovación y se basa en el sentido común, la administración pública busca la continuidad, el orden y se basa en la técnica. Los perfiles son distintos, un político esta en la calle, su trabajo es hablar, proponer, convencer, ser electo, no tiene que ser un experto, para eso lo asesoran los expertos.

En el fondo la tecnocracia tiene una visión profundamente despectiva de la política y de la democracia, porque cree que la técnica supera al sentido común, a las aspiraciones de los individuos. Los tecnócratas deben ser los asesores de los políticos, pero seria una pena que el PAN reprodujera el esquema que llevó al PRI a perder el poder y el PRI ganara con un político que al parecer esta muy bien asesorado.

Ojala que en el PAN encontremos un político que se postule a la Presidencia y que los panistas entendamos que los políticos son electos y los tecnócratas son de carrera y no tienen militancia partidista.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Nueve ideas del Inventor de la Policía para que ésta funcione









LOS NUEVE PRINCIPIOS BÁSICOS DE
SIR ROBERT PEEL (fundador de Scotland Yard)
SOBRE LA POLICIA.

1. La misión básica para la cual existe la policía es prevenir el delito y el desorden.
2. La capacidad de la policía para realizar sus funciones depende de la pública aprobación de sus acciones.
3. La policía debe conseguir que el público coopere espontáneamente en el voluntario cumplimiento de la ley para ser capaz de alcanzar y mantener su respeto.
4. El grado de cooperación del público que puede llegar a alcanzarse disminuye en proporción a la necesidad del empleo de la fuerza física.
5. La policía no alcanza y conserva el favor del público satisfaciendo a la opinión pública sino demostrando constantemente su absoluta imparcialidad al servicio de la ley.
6. La policía emplea la fuerza física en el grado necesario para conseguir la observancia de la ley o para restaurar el orden solamente cuando el ejercicio de la persuasión, el consejo y la advertencia se han mostrado insuficientes.
7. La policía, en cualquier tiempo, debe mantener una relación con el público que haga realidad la tradición histórica de que la policía es el público y el público es la policía; solamente llega a ser miembro del público la policía a la que se le paga para prestar una atención completa a los deberes que incumben a cada ciudadano en interés del bienestar y la existencia de la comunidad.
8. La policía debe siempre dirigir sus acciones estrictamente hacia sus funciones y nunca pretender usurpar el poder judicial.
9. La prueba de la eficiencia policial es la ausencia de delito y desorden, no la evidencia visible de las acciones policiales al actuar contra estos.



martes, 18 de mayo de 2010

El PAN Suyo

No hay nada más reaccionario que la razón, lo que mueve a los pueblos es la ilusión.
Miguel de Unamuno (filósofo Conservador)

Ingresé al PAN en 1985, no había ni un peso en el comité del distrito XXXVIII de Álvaro Obregón y Magdalena Contreras en el DF donde me afilié, apenas unas 10 o 15 personas nos reuníamos los miércoles en un local extremadamente sencillo para hacer nuestras juntas. Los sábados, pintábamos, sin mucha precisión, bardas y postes de luz con la leyenda de "PAN" o "Vota PAN" en el mejor de los casos, por supuesto, que nadie cobraba un centavo por hacer eso, era completamente voluntario.

A pesar de la precariedad (el PRI era omnipotente en esos días) mucha gente se unía y votaba por nosotros, los motivos eran espirituales (en el sentido más laico del término) y en el fondo lo que nos unía era la convicción de que México necesitaba sacudirse al PRI y que hubiera una democracia donde los partidos se alternaran el poder por decisión del voto ciudadano.

En esa época era mucho más fácil ser militante que ahora, tampoco había tanta demanda... cierto; pero en más de un sentido, la precariedad del partido, aseguraba, de alguna manera, la sinceridad de quien quería militar, desde la marginalidad en que el PRI y su sistema tenían al PAN de entonces y participar en política.

El PAN ganó en 2000, sobre la imprecisa ilusión del pueblo mexicano, en un cambio democrático, sin embargo, el ejercicio del poder en los últimos 10 años ha desgastado al PAN y han cambiado los motivos de muchos militantes panístas para participar en política.

La repartición del poder ha cerrado al partido a la sociedad y ha centralizado muchas decisiones, por lo que la democracia interna ha sufrido y el reclutamiento de liderazgos sociales ha decaído y por ello el PAN ha perdido muchas elecciones.

Parafraseando a Carlos Castillo Peraza podríamos concluir que; "El PAN Nuestro" tiene que transformarse en el "PAN Suyo"(del pueblo se entiende) para volver a ganar elecciones y recuperar el sentido de misión y del ilusión que nutrió a esa militancia idealista que quería y quiere con más fuerza cambiar a México y que al mismo tiempo motivó a los mexicanos a votar por un partido, entonces pequeño y marginal, que sentían parte del patrimonio colectivo.

jueves, 6 de mayo de 2010

No olvidar

"Hay determinados momentos en que el político puede obtener un éxito real sólo con olvidar toda la red entrelazada de aspectos, análisis y cálculos políticos relativizados, actuando simplemente como un hombre honrado."

Václav Havel

Carta a Alexandr Dubcek
9 de agosto de 1969

viernes, 4 de diciembre de 2009

Juanito y Elíseo Martínez; Dos caras del mismo problema

Por Bernardo María León


En el trienio 1992-1994, la Ciudad de León, tuvo un excelente Presidente Municipal; Elíseo Martínez Pérez, transformó León de una Ciudad caótica, con problemas graves de desarrollo urbano, contaminación del agua, seguridad pública, etc. En una ciudad bien planeada, con obras importantes de infraestructura pensadas a largo plazo, con parques públicos para los leoneses y con un nuevo impulso económico que promovió la industria del calzado, pero que la trascendió para que León entrara al siglo XXI como una ciudad comercial, turística y de servicios, con el fin de diversificar su estructura económica. El éxito económico de León es impresionante.


No obstante sus logros, el futuro político de Elíseo al final de su periodo era incierto, evidentemente no podía buscar la reelección como alcalde, porque el artículo 115 constitucional (en su versión priísta) se lo prohibía. En esa época se habló de que sería el candidato a gobernador o a diputado, senador, etc. Sin embargo, es muy posible, que si no hubiera una prohibición constitucional para buscar la reelección inmediata, Elíseo Martínez hubiera buscado quedarse como Alcalde de León y (aunque el hubiera es un verbo que en política no existe) es muy posible que los leoneses lo hubieran reelecto para otros tres años por su magnifico desempeño.


Al terminar su periodo, Elíseo regresó a su empresa de calzado (por lo que se, con bastante éxito) y cuando terminó el periodo de gobierno de Vicente Fox en la gubernatura, fue precandiato del PAN, pero perdió en una elección interna muy discutida contra Juan Carlos Romero Hicks, que había sido rector de la Universidad de Guanajuato. Elíseo Martínez, acabó peleado con el PAN y salió de ese partido. Después, como resultado de esas pugnas, buscó otros cargos de elección, por otros partidos, pero en la memoria de muchos leoneses sus logros desaparecieron frente a los conflictos y rencores políticos que provocó al buscar apoyo en otras fuerzas políticas. Se perdió un gran Alcalde y se ganó un mal político, todo porque Elíseo no se pudo reelegir. ¿Qué hubiera pasado con Elíseo si no se prohibiera la reelección inmediata de alcaldes? quizás hubiera durado seis o nueve años en el cargo, con grandes éxitos y experiencia y quizás después se hubiera retirado a la vida privada con un gran prestigio y cariño popular. Y quizás, nunca hubiera aspirado a ser gobernador, porque, la posibilidad de la reelección hubiera impedido que la alcaldía fuera un trampolín para nuevos cargos, sino una aspiración por sí misma, quizás, como dijo alguna vez Lawrence J. Peter, Elíseo habría llegado a su nivel de incompetencia. Buenos alcaldes no hacen necesariamente buenos gobernadores, pero alcaldes que no se pueden reelegir, buscan otros espacios políticos, donde posiblemente no tienen la competencia para desempeñarlos adecuadamente.


Por otro lado, la Delegación de Iztapalapa, ha sido desde hace algunos trienios, un bastión de la izquierda, de donde obtiene una buena tajada de los votos que acumula a nivel nacional. Sin embargo, cada tres años debe presentar a un nuevo candidato para conservar el gobierno delegacional, por las mismas razones que Elíseo no puedo mantenerse como Alcalde de León; no se permite la reelección inmediata de los delegados.


En este contexto, el pleito interno del PRD, impidió un candidato unificado de todas sus corrientes internas y esto dejó fuera a Clara Brugada, cuya candidatura por el PRD fue invalidada. En este contexto, la historia es conocida, AMLO apoyó al candidato del PT "Juanito" bajo la premisa de que renunciaría una vez en el poder en favor de Clara Brugada, para que esta dirigiera la Delegación los próximos tres años.


Nadie respeto los acuerdos y hoy Iztapalapa, tiene enfrente la perspectiva del desorden político y el enfrentamiento. TODO POR LA AUSENCIA DE LA REELECCIÓN.


El anterior Delegado de Iztapalapa, o el anterior, o el anterior, pudieron haber hecho un buen trabajo, es difícil decirlo, pero si hubieran tenido el incentivo de poderse reelegir, habrían buscado hacer un buen trabajo, se profesionalizarían y se olvidarían de usar el puesto de Delegado como un trampolín para otro puesto, y otro puesto, y otro puesto. Ser Delegado o Alcalde, podría ser una carrera política por si misma y serenaría los ímpetus de quienes sólo están pensando "hacer cola" para ver cuando les toca.


El drama de Elíseo o el de Juanito, no pasaría de ser anecdótico, sino fuera porque el desorden urbano de las ciudades en México, la ausencia de parques y proyectos de desarrollo económico y convivencia social, la debilidad fiscal de los municipios y la corrupción que impera en muchos de ellos, están muy relacionados con la falta de profesionalismo y de continuidad de los gobierno municipales, con la estúpida idea de que "hay que reciclar a las elites" y debido a ello mantener permanentemente a los gobiernos más cercanos a la gente en el "amateurismo" y el desorden.


¿Cuánto le cuesta a México que no haya reelección de Alcaldes?


La típica ciudad mexicana, está conformada por zonas de clase alta y media alta, bien urbanizadas y con servicios, la gente de este nivel social va a escuelas privadas (porque las públicas no les convencen) y a clínicas y hospitales privados (por la misma razón) y tienen en sus colonias policías privados que los cuidan. Estas colonias conviven, en todo el país, con barrios de clase baja, sin orden urbano, ni servicios, con escuelas públicas donde los niños van apenas cuatro horas a la escuela, con servicios de salud cuya calidad podría mejorarse mucho y con graves problemas de inseguridad, que van desde el narcomenudeo hasta la violencia sexual. Dos naciones conviviendo en el mismo territorio.


¿A poco creen, amables lectores, que cualquier alcalde, puede resolver estos problemas en tres años?


La democracia y el bienestar se construyen desde los niveles más básicos de gobierno, sin reelección, la sociedad pierde a sus mejores líderes (Elíseo) a un costo social muy alto y permite que "haciendo cola" lleguen alcaldes mediocres (Juanito) y corruptos a dirigir los destinos de millones de gentes esperanzadas en un buen gobierno.


¡Que débil es un alcalde cuyo proyecto de gobierno tiene un horizonte de sólo tres años!


México necesita alcaldes con poder y horizonte para empezar a  resolver los problemas desde los niveles más básicos de gobierno.

El Pueblo de Estados Unidos vs Ruben Rocha Moya Et. Al.

  Por Bernardo León “En todo proceso penal, las personas señaladas tienen derecho […] a que la acusación en su contra sea formulada por un g...